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Excusas, excusas
by Leopoldo Acal - Thursday, 13 June 2013, 1:25 PM
 

No mas excusas

Se acerca el final de curso y con él la fecha límite de entrega para multitud de proyectos, trabajos, memorias, etc. La temida deadline, hacia la que nos dirigimos sin poder hacer nada, como el barco que se desliza hacia una cascada.

Por múltiples causas, a veces ocurre que, llegada la fatídica fecha, los trabajos no están terminados. Sólo nos queda el recurso de implorar pidiendo la prórroga o intentar conseguir tiempo extra recurriendo a las excusas.

En materia de excusas las hay de todos los colores, de todo tipo y condición, desde las más patéticas hasta las más elaboradas. En este artículo pretendemos hacer algunas reflexiones que nos ayuden a darnos cuenta de la inutilidad de las excusas, de la necesidad de hacernos responsables.

Si no es así, al menos intentaremos mejorar la calidad de vuestras excusas y plantearnos como meta encontrar la gran excusa, la que nos permitirá entrar por derecho propio en el Olimpo de los inventores de excusas.

Basándonos en nuestra experiencia, una buena excusa tiene que cumplir algunas características esenciales.

Creíble

Las excusas deben basarse en acontecimientos que puedan ocurrir normalmente. Los terremotos, apagones, inundaciones y todo tipo de cataclismos restan credibilidad a las excusas, además de que son verificables.

Excusas poco creibles

 

Para evitar las sospechas hay quien recurre a los sucesos luctuosos, asesinando vilmente a tíos, abuelos suegros y todo tipo de familiares. Algunos abusan tanto de este tipo de excusas que alcanzan el grado de auténticos genocidas, causando más víctimas mortales que una guerra.

También hay estudiantes más prudentes que se detienen en los problemas médicos sin llegar al fatal desenlace. Es preferible mandar a un familiar al hospital antes que al cementerio. Además si por esas cosas del diablo el profesor se encuentra con tu madre no creerá estar viendo una aparición, sino simplemente una curación milagrosa.

Sencilla

Keep it simple: Igual que en la programación, la simplicidad tiene sus ventajas. Mientras más complicada sea la historia, mientras más gente intervenga, si hacéis referencia a lugares, horarios, etc, es más fácil que cometáis un error fatal que haga derrumbarse toda la excusa como un castillo de arena.

A veces las excusas tienden a complicarse. Nos vemos obligados a inventar una nueva mentira para evitar que descubran la anterior y así sucesivamente hasta que la bola es tan gorda que no hay quien se la trague.

Excusas complejas

Divertida

No es absolutamente necesario que una excusa sea graciosa, pero hay que tener en cuenta que tendemos a ser más benevolentes con quien consigue sacarnos una sonrisa que con quien nos cuenta un drama.

Un buen recurso puede ser confesar el retraso, pero contándolo de modo divertido, siguiendo el consejo de Oscar Wilde: "Si quieres decir a la gente la verdad, hazlos reír, porque si no te matarán"

Excusa graciosa

Original

Ten en cuenta que tus profesores tienen gran experiencia en oír excusas, mucha más que tú en contarlas. Por ello, es importante aguzar el ingenio y crear una historia diferente si queréis tener credibilidad.

Algunas excusas son tan repetidas, que nadie les dará crédito. Has de evitar a toda costa las excusas comunes. Equivalen a una confesión de culpabilidad. Incluso pueden hacer enfadar al profesor, pensando que lo tomas por tonto.

"Me lo he dejado en casa." Es sencilla, aunque poco creíble para los estudiantes de informática, en los tiempos del "siempre online". También tiene el problema de que eres responsable.

"En mi casa funcionaba" y su variaciones "En el portátil...", "En el ordenador de las prácticas...", etc.

Excusas becarios

Averías de todo tipo: "Se me ha roto el ordenador/el pendrive", "Perdí el trabajo y tuve que empezar desde el principio"

Los trabajos en grupo dan mucho juego, especialmente cuando alguno de los componentes no se encuentra presente: "Yo he hecho mi parte" "Fulanito se quedó encargado de unirlo todo y entregarlo" "Lo tiene el que no ha venido"

Cualquiera de estas excusas que podríamos llamar "clásicas" harán encenderse la luz de alarma en el cerebro del profesor.

Y si esto de las excusas no va contigo, puedes seguir el proverbio esloveno que reza "Di la verdad, pero márchate enseguida."

No tenemos ganas